Català-Roca

Autoretrato Català-Roca

Autoretrato Català-Roca

Catalá-Roca es uno de los nombres más importantes de la fotografía española contemporánea. Nacido en 1922, hijo y padre de fotógrafos, su trabajo de los años cuarenta, cincuenta y sesenta representó la irrupción de la nueva fotografía de la calle en España, para entonces un país aislado. El conjunto de su obra es un magnífico retrato del siglo XX, que se puede relacionar con lo que hacían, al otro lado de los Pirineos, Robert Doisneau o Henri Cartier-Bresson.

Viajero incansable, recorrió España durante medio siglo y retrató los vertiginosos cambios que se producía en los campos y las ciudades. Pieza vital de la bohemia barcelonesa, su cámara captó instantes cruciales de la creación y el lado humano de artistas como Joan Miró y Salvador Dalí.

Posiblemente la obra de Francesc Català-Roca constituye la piedra angular de la fotografía documental en España. Nadie como él supo intuir primero y constuir después un discurso pleno de autenticidad, fe y consecuencia, en el lenguaje de las imágenes destinadas a reconocer y reconocernos. El reportaje fotográfico logró con su traçbajo una sintaxis nueva, una estructura firme y decidida, alejada sin titubeos de cualquier tentativa experimental o ambición artística. El fotógrafo actuaba como un «Sustractor» de imágenes de la realidad cotidiana. Su misión era rescatar, inmovilizar instantes que la misma fotografía convertirá en relevantes. Sin intervenir. Sin añadir más construcción que la elección del instante y la óptica.

Sus primeros contactos con la fotografía.

Català-Roca - Obras maestras

Català-Roca – Obras maestras

Català-Roca comienza a trabajar con su padre, en el año 1935, como ayudante en el turno de la mañana. Por las tardes acude a la Academia Cots. Empieza sus estudios de dibujo en la escuela de Bellas Artes de la Llotja.

Si tuviese que poner una fecha, yo diría que fue el año 35: tenía trece años cuando me inicié como profesional

En 1936 realiza uno de los primeros trabajos fotográficos junto a su padre: un fotomontaje que decora el vestíbulo del cine Maryland el día del estreno de la película Sueño de una noche de verano, de Max Reinhardt. En el edificio de Capitanía, en el Paseo de Colón, ordena el archivo que se improvisa con las fotos que envían los anarquistas que luchan en Aragón. Éste es su primer contacto con la guerra. Combina este trabajo con el de ayudante del fotógrafo de Josep Sala. Se encarga de llevarle la maleta con todos los utensilios, durante los desplazamientos de Sala.

Una vez terminada la guerra, encuentra un trabajo en el que gana 17 pesetas. Con ese dinero mantiene a su familia y reemprende sus estudios de dibujo en la Llotja. Conmienza a trabajar como fotógrafo de cadáveres, una costumbre de los familiares para guardar su último recuerdo de los muertos. A partir de entonces realiza más encargos y conoce al forense del Hospital Clínic, que le impresiona con el ruido de la sierra rompiendo huesos. Firma sus obras como F.C. Roca para no verse perjuidicados por la política lingüística de la dictadura de Franco.

En 1941 capta su primera fotografía a color en el Hospital Clínic de Barcelona durante una de sus colaboraciones con el forense: un disparo en la mejilla de un cadáver. El blanco y negro no permite distinguir bien el rojo de los vasos capilares rotos que se encuentra alrededor del pequeño orificio dejado por la bala. Català-Roca utiliza el procesamiento de la triconomía de las artes gráficas.

Premio Nacional de Artes Plásticas y otras distinciones

En 1983 recibe la noticia de que le ha sido concedido el Premio Nacional de las Artes Plásticas del Ministerio de Cultura. Más allá del galardón, el hecho constituye el triunfo de la fotografía en España, ya que Català-Roca es el primer fotógrafo que recibe el prestigioso premio de Bellas artes, dotado entonces con un millón de pesetas.

Personalmente fue muy importante, pero sobre todo se lo dieron a la fotografía; enseguida imaginé que se lo concedía a mi padre, a Man Ray, a Bresson, etc., que son la base, gracias a ellos estoy hoy aquí. A mi me tocó ser el polarizador de este premio. (…) Para mí los premios son mis clientes; me los dan cuando me llaman para trabajar con ellos y además son monetarios. Para mí es un honor que un personaje como Chillida me llame para hacerle unas fotos. Ese es mi premio y vivo de él.

En 1984 expone en la Biblioteca Nacional de Madrid Personajes de los años 50, con motivo del Premio Nacional de Artes Plásticas. Selecciona 150 fotografías: retratos hechos en los años cincuenta, temas escultóricos y arquitectónicos y fotografías a color de sus últimos tiempos.

En 1992 recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas y la Creu de Sant Jordi, ambas distinciones de la Generalitat de Catalunya, que premia su trayectoria profesional. Recibe también el Título de Honor de la Ciudad de Valls.

En 1993 recibe nuevas distinciones: el ayuntamiento de Barcelona le concede la Medalla de Oro al Mérito Artístico; y la Fundació Miró, el Premio Ocell Solar por su trayectoria y colaboración indiscutible con Joan Miró.

Entre Dalí, Miró y Chillida

Català-Roca  - Salvador Dalí

Català-Roca – Salvador Dalí

En 1951 colabora con el semanario Revista, en la que intervienen varios intelectuales catalanes. Durante los tres años que dura, tiene la misión de ilustrar con una foto el artículo semanal sobre nuevos artistas que firma Cesáreo Rodríguez-Aguilera La publicación también le permite conocer a Salvador Dalí con el que inicia una relación de amistad basada en la dedicación a sus propios trabajos y el interés por la fotografía. Dalí es un entendido y a menudo le aconsejo con alguna que otra idea surrealista que sirva para darse a conocer. Por ejemplo, le propone llenar un buey de explosivos y hacerlo estallar mientras lo fotografía. Català-Roca le responde que la Protectora de Animales se quejaría, lo que todavía envalentona más al pintor. En 1952 Catalá fotografía a Dalí en el Parque Güell, porque el pintor admira a Gaudí. Allí le tomó 32 fotografías.

Català-Roca conoce a Miró en un viaje que hacen hacia Montroig, junto con un cineasta. Miró insiste en detenerse en Tarragona para mostrarle al cineasta la catedral de la ciudad. Allí el fotógrafo toma la primer ainstantánea a Miró.

La conexión con Joan Miró va más allá de lo estrictamente profesional. Comparten una misma escala de valores, la obsesión por la puntualidad, la capacidad de observación, la introversia y la fascinación por las imágenes. Todos estos puntos en común generan una sintonía. Para mantenerla, Catalá-Roca deja de contactar con Salvador Dalí.

En 1970 retrata a Miró en Gallifa, en Maloorca, en Son abrines y en Son Boter. Es la única persona a la que Miró le permite entrar en su taller mientras trabaja, por su discreción y su silenciosa entrega al trabajo.

En 1974 trabaja con el escultor Eduardo Chillida, para el libro Los espacios de Chillida. Para retratar los alabastros, Catalá viaja a casa del escultor y trabaja durante tres semanas allí a la espera de los momentos y las circunstancias ideales para las fotos. De esa serie elige más de un centenar de imágenes diferentes de siete obras.

Biografía

En 1948 abre su propio laboratorio fotográfico. La emancipación respecto a su padre le permite encontrar su propio estilo fotográfico, alejado de la fotografía publicitaria que hacía su padre. El laboratorio está ubicado en el número 44 de la Travesía de Dalt, en el barrio de Gracia. Sus clientes son aquellos que le remite su padre, hasta que participa en un concurso de carteles convocados por la casa Domecq. Se presenta con una fotografía, algo novedosa por entonces, y lo gana. El premio está dotado de 7500 pesetas (45 €) y le otorga visibilidad porque su imagen se utiliza en la campaña de publicidad de la casa de licores.

En 1949 fotografía Barcelona, una ciudad anárquica, que comienza a desarrollarse y a innovar arquitectónicamente. Le atraen el Paseo de Gracia y La Rambla, que recorre a pie, observando e imaginando las fotografía. Después de estas incursiones, solía volver para hacer la fotografía con la luz natural adecuada. Es capaz de esperar horas hasta que llegara el momento en que el objeto se reflejara con la intensidad perfecta.

Este año capta una de las imágenes más vanguardistas, la del monumento a Colón, que formará parte de la colección Octubre. Se trata de una imagen en picado para cuya perspectiva el fotógrafo sujeta la cámara en unas varillas para colocar el objetivo a dos metros de la ventana en que se encuentra. La atrevida perspectiva, en un tiempo en que la fotografía se reduce practicamente al retrtismo y a la fotografía industrial, hace comprara el monumento a un teléfono antiguo y evidencia el talante innovador de Català-Roca.

Català-Roca - Estatua Colon

Català-Roca – Estatua Colon

En 1950 la prestigiosa revista estadounidesnse Popular Photography premia dos fotografías suyas. También se hace con el Premi Ciutat de barcelona de fotografía por la colección Octubre, con seis fotos entre las que se incluye la del monumento a Colón. Realiza su primer documental, que titula La ciudad condal en otoño, una grabación de 20 minutos en blanco y negro.

En 1953 realiza su primera exposición individual en la sala Caralt. Demuestra su personalidad y su concepción de la fotografía: grandes ampliaciones montadas sin paspartú y sin cristal. La forma de exponer sus fotografías contradice la ortodoxia dominante. Para Català-Roca la imagen fotográfica, alejada del arte plástico, no debe enmarcarse ni contar con ningún elemento ajeno a la propia imagen.

En 1956 fotografía la ciudad de Madrid por encargo de la editorial Destino. En este viaje toma la foto de un padre y su hijo en una calla brumosa, una imagen que se popularizará a finales del siglo cuando se usa para la cubierta del best-seller internacional La sombra del viento de Carlos Ruíz Zafón.

En 1958 la gubernamental Dirección general de Información y Turismo le contrata para realizar reportajes en el Camino de Santiago, la Semana Santa de Sevilla y las fallas de Valencia. Para los encargos de Sevilla y Valencia cambia la moto Vespa por un coche Seat 600. El gobierno ejerce una estricta censura, pero Català-Roca también aprovecha los viajes para su trabajo personal.

Català-Roca cuida la cantidad de fotografías que hace. El crítico de arte Arnau Puig recuerda que el fotógrafo le explicó:

Cuando alguien que no me interesa me pide una foto, le digo inmediatamente que escoja el lugar que quiera. Con la cámara le apunto y hago ver que aprieto el clic. Cuando me la reclamen les diré: ¡qué lástima! ¡No se me reveló!

El 21 de Diciembre de 1960 se casa con Lilly Petersen en la iglesia de Gallifa, en una ceremona con cincuenta invitados. Comen en el Racó y a mediodía vuelan a Dinamarca, país de su mujer, donde volverán a casarse, porque resulta demasiado costoso que los familiares y amigos de Lilly se trasladen a Barcelona.

En 1967 recibe la Medalla al Mérito Turístico, una condecoración entregada a título individual y que depende directamente del ministro de Información y turismo, Manuel Fraga.

En 1973 centra su trabajo e investigración en la fotografía a color, que concibe como un nuevo idioma, una forma necesaria y natural, porque, sostiene, la realidad es a color, policromática. No abandona la fotografía en blanco y negro, que él prefiere llamar <<acromática>>, porque alguno de sus clientes insisten en que utilice esta técnica.

Viaja a México, para hacer las fotografías de la artesanía indígena del país, encargo de la editorial Blume, que proyecta una colección que abarque diferentes países de América Latina. México le impresiona por su riqueza cultural.

En 1974 Lilly y Catalá se separan. Aunque la ruptura es definitiva, nunca se divorcian. Se hace cargo de sus dos hijos.

En 1975 muere Franco. La apertura cultural permite que surjan iniciativas privadas y públicas, como la Fundación Miró. El edificio lo fotografía Catalá Roca.

En 1978 publica su último reportaje íntegro en blanco y negro, La Costa Brava. Català-Roca insiste mucho para que el libro se publique en color, pero los editores se niegan.

En 1980 empieza a colaborar con La Vanguardia y con Gaceta Ilustrada, dos de los medios de comunicación impresos más importantes de España. Debido a su prestigio participa cada vez más como jurado en concursos fotográficos En una ocasión, rechaza participar y dice que existe un desfase entre su obra y la que se presenta. El organizador del evento insiste en que participe, argumentando que la veteranía de Català-Roca es muy valiosa para su concurso. Y el fotógrafo le aclara que son las obras que concursan las que están veinte años atrasadas con respecto a su fotografía. Catalá considera que su estilo es el que se hará en el futuro.

En 1982 expone en la Galería Maeght de Barcelona. La muestra, que lleva por título Francesc Català-Roca. Fotografies. Artistes. Arquitectura. Personatges. Toros. es una compilación largamente meditada del conjunto de sus obras y dividida temáticamente.

En 1995 publica su último libro de imágenes, Fotografías a-cromáticas, en la editorial Tibidabo, con una selección de su obra en blanco y negro. Publica su libro de memorias Impressions d´un fotògraf. Memòries, animado por el escritor Josep María Castellet.

En 1998 el 5 de Marzo fallece de un ataque cardíaco. El funeral, al que asisten familia, amigos y numerosos representantes de la escena cultural y política del momento en Cataluña, se celebra el 7 de marzo en Collserola y se le entierra en el cementerio de Valls.

Contacto con Baleares

En 1962 la editorial Destino publica Mallorca, Menorca e Ibiza, con textos de Josep Pla.

En 1986 también publica Veure Mallorca, Menorca, Eivissa, en la editorial Destino.

New York

En 1987 el Spanish Institute de Nueva York inaugura la retrospectiva Francesc Català-Roca. Photographs. La ciudad de la gran manzana fascina al fotógrafo, que viaja a Nueva York en febrero con ocasión de la exposición. La observación de la ciudad se agudiza por el hecho de que el fotógrafo no habla inglés.

En 1991 viaja a Nueva York por novena vez en cinco años, acompañado por su hijo Martí. Está trabajando en el proyecto un libro de fotografías sin texto, concebido en 1987. Ya ha realizado unas 3000 fotografías de la ciudady tiene la intención de publicarlo en 2020. Quiere que, cuando el público pueda ver esta obra, haya madurado lo suficiente para leer las imágenes con naturalidad. Este libro inédito sobre Nueva York se encuentra maquetado casi en su totalidad y está guardado en el archivo de Català-Roca, que actualmente gestionan sus hijos y el Col·legi d´Arquitectes de Barcelona.

Archivo fotográfico Francesc Català-Roca

En 1990 expone Del meu arxiu, una retrospectiva en la Galería Maeght, donde recoge una selección de su ya basto archivo.
El archivo con 200.000 negativos, es su bien más preciado. Lo cuida y ordena. No hace lo mismo con las reproducciones que hace para las exposiciones. Destruye estas copias para reciclar los tableros y destinarlos a otros usos, como, por ejemplo, fabricar estanterías. En el archivo faltan algunos trabajos, como el primero a color del Camino de Santiago, porque lo había realizado en diapositivas y, al entregarlas para la producción del libro, no guardó copias. Nunca recuperó ese material.

Más sobre Francesc Català-Roca

Página web oficial Català-Roca: www.catala-roca.com/

Documental sobre Català-Roca: Obras Maestras – Parte 1

Documental sobre Català-Roca: Obras Maestras – Parte 2

La Barcelona de Català-Roca

Breve biografía e imágenes

Si queréis ver fotos de Català-Roca un buen sitio es en el hasthag #Catalaroca. Escribirlo tan cual en google, y se puede acceder sin tener cuenta en Twitter. Cada día se suele añadir una foto.