Henri Cartier-Bresson

El ojo del siglo

«El ojo del siglo», «El alma de la fotografía» o bien «El objetivo bien temperado»: son algunos de los calificativos empleados para definir a Henri Cartier-Bresson y sus imágenes. Si exitió alguna vez una mirada capaz de transformar para siempre la forma de observar la realidad y de reflexionar sobre la fotografía, ésta fue sin lugar a dudas la de Genri Cartier-Bresson.

Nacido en 1908 en Chanteloup, a varios kilómetros de Paris, Henri Cartier-Bresson emprede de entrada un recorrido atípico, lejos de caminos trillados. Antes de su vigésimo aniversario, abandona los estudios para entrar en el taller del pintor André Lhote, donde frecuenta a los surrealistas. Les observa, les estudia y aprende mucho con ellos. A los veintidós años parte para Costa de Marfil, pero, menos de un año después, una fiebre tropical le obliga a regresar a París, donde descubre su atuéntica pasión: la fotografía. Se compra una Leica, pequeña, manejable y eficaz, y, acompañado de André Pieyre de Mandiargues, viaja por Europa (sobre todo por Francia, España e Italia) luego descubre México. Su mirada, ejercitada en la práctica de la pintura y estimulada por la realidad que aparece ante él, capta y fija momentos de un raro equilibrio, a través de composiciones formales pero perfectas. Estops años son los de las <> (definidas así en una exposición posterior en el MoMA de Nueva York), un corpus cisual de una fuerza excepcional:

Entre 1932 y 1934, gracias a su extraordinaria inventiva, Henri Cartier-Bresson demuestra que un fotógrafo puede dar forma al mundo con la misma libertad con la que el escultor modela la arcilla, pero fingiendo no haber tocado nada. ¿Quién habría podido imaginar que la fotografía fuese capaz de crear semejante alquimia? Pero, después de los primeros trabajos de Henri Cartier-Bresson, ¿quién habría podido negarlo?.

(Peter Galassi).

En estos años Henri Cartier-Bresson también se interesa por el cine: estudia con Paul Strand en Nueva York y, de regreso a Francia, se convierte en ayudante de Jean Renoir. a modo de book, se presenta las imágenes realizadas en estos primeros años tan fructíferos. El álbum no pasa inadvertido y Henri colabora en el rodaje de La vie est à nous (1936), Un día en el campo (1936) y La regla del juego (1939). El cine le atrae, le entusiasma y se convierte también para él en un instrumento de compromiso social. Estamos en 1936: la Guerra Civil española y la amenaza que representa el fascismo italiano y alemán le llevan a ralizar Victoria d ela vida (1937), sobre el frente republicano español, y España vivirá (1938).

En los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial es hecho prisionero y enviado a un campo de Alemania, de donde consigue escapar después de dos intentos infructuosos. De nuevo en París, se une a la Resistencia en 1943. Vuelve al cine en 1945 con Le retour, sobre la liberación de los deportados. No abandona, sin embargo, la fotografía y realiza una serie de retratos que completan la exposición que el MoMA de Nueva York le consagra en 1946.

 

Foto perfil Henri Cartier-Bresson

Foto perfil Henri Cartier-Bresson

Henri Cartier-Bresson. Francia 1932. Hyères

Henri Cartier-Bresson. Francia 1932. Hyères

Henri Cartier-Bresson. México 1934.

Henri Cartier-Bresson. México 1934.

Henri Cartier-Bresson. Francia 1999. Provenza.

Henri Cartier-Bresson. Francia 1999. Provenza.

Creación de Magnum Photos

Henri Cartier Bresson. China. Diciembre de 1948 - Enero de 1949. Shanghai. Distribución del oro durante los últimos días del Kuomintang

Henri Cartier Bresson. China. Diciembre de 1948 – Enero de 1949. Shanghai. Distribución del oro durante los últimos días del Kuomintang

Henri Cartier-Bresson Japón. 1965. Tokio. Servicio fúnebre de rito sintoísta por el actor de kabuki Danjuro.

Henri Cartier-Bresson Japón. 1965. Tokio. Servicio fúnebre de rito sintoísta por el actor de kabuki Danjuro.

Henri Cartier-Bresson. México. 1934. Calle Cuauhtenictzin.

Henri Cartier-Bresson. México. 1934. Calle Cuauhtenictzin.

España 1933. Andalucía. Granada. Gitanos.

España 1933. Andalucía. Granada. Gitanos.

En 1947, con Robert Capa, David Chim Symour, William Vandivert y George Rodger, funda Magnum Photos. Se cuenta que su amigo Robert Capa -que regresa de la guerra española con imágenes memorables- convence a Henri de que no se deje etiquetar como fotógrafo surrealista, sino como periodista que abre la mirada a la realidad y da cuenta de los cambios producidos en el mundo.

Los fundadores de Magnum Photos crearán una especie de círcululo de virtuosos único en su género inaugurando una nueva manera de entender la fotografía: los autores serán los propietarios de sus imágenes y de sus negativos y, sobre todo, decidirán ellos mismos los reportajes que desean hacer. Henri Cartier-Bresson escoge Oriente y a partir de 1948 viaja a la India, Birmania, China e Indonesia. Luego regresa a Europa y posteriormente viaja a Estados Unidos y México.

Es sorprendente constatar cómo ha conseguido estar presente en las situaciones importantes, en los momentos decisivos: en la India, a la muerte de Gandhi;  en China, durante el triunfo de Mao; en la URSS, al lado de Jruschov, y todo esto antes que los demás. Pero más sorprendente aún es la obra que realizó.

(Peter Galassi).

En 1952, su primer libro, Imáges à la Sauvette (Éditions Tériade), cuya cubierta realiza Henri Matisse, se convierte de inmediato en una obra de referencia. Nace la teoría del «instante decisivo»: la fotografía debe ser capaz de coger la vida por sorpresa, en su despertar, y las imágenes han de fijar –in fraganti– esos instantes en los que el mundo parece organizarse según un encadenamiento de formas precisas, lleno de sentido; en suma, perfecto.

Nuestro ojo debe medir constantemente, evaluar. Modificamos las perspectivas mediante una liger flexión de las rodillas, provocamos coincidencias de líneas mediante un sencillo desplazamiento de la cabeza de una fracción de milímetro, pero todo esto, que sólo puede hacerse con la rapidez de un reflejo, nos evita, afortunadamente, la pretensión de hacer «arte».

Para Henri Cartier-Bresson, es en el carácter inmediato del instante donde s eproduce el milagro de la comprensión de la realidad.

Para mí una fotografía es el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, por una parte del significado de un hecho y, por otra, de una organización rigurosa de las formas percibidas visualmente que expresan ese hecho. Fotografiar es ponerla cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira.

Las imágenes de Henri Cartrier-Bresson constituyen la prueba de tan rigurosa lección aplicada a lo largo de los años; sus obras, los libros publicados y las exposiciones organizadas cuentan al munto su «arte sin arte». En 1974, Henri Cartier-Bresson regresa al dibujo, aunque continúa interesándose activamente por la fotografía a través de retratos y paisajes. En 2002, con su mujer, Martine Franck; su hija, Mélanie, y su fiel editor Robert Delpire, el artista decide crear en París la Fundación Henri Cartier-Bresson, dirigida actualmente por Agnès Sire. La institución conserva y ofrece las imágenes y la obra de toda su vida. En la misma época se celebra una gran exposición retrospectiva sobre este artista, tan ligado a la fotografía y al arte de nuestro tiempo. En agosto de 2004, discretamente, sin hacer ruido, enri Cartier-Bresson abandona la escena. Gracias al trabajo de la fundación que lleva su nombre y de la agencia MAgnum, nos queda un testimonio inestimable de sus imágenes, que, una tras otra, componen el álbum del siglo XX, el álbum de «El ojo del siglo».

Henri Cartier Bresson – por sí mismo

El aparato fotográfico es para mí como un cuaderno de esbozos, el instrumento de la intuición y de la espontaneidad, el dueño del instante que, en términos visuales, cuestiona y decide a la vez. Para «significar el mundo», hay que sentirse implicado con lo que el visor destaca. Esta actitud exige concentración, disciplina del espíritu, sensibilidad y sentido de la geometría.

La simplicidad de expresión se consigue mediante una tran economía de medios.

Fotografiar es retener la respiración cuando todas nuestras facultades se conjugan ante la realidad huidiza; es entonces cuando la captación de la imagen supone una gran alegría física e intelectual.

Para mí una fotografía es el reconocimiento simultáneo, en una fracción de segundo, por una parte del significado de un hecho y, por otra, de una organización rigurosa de las formas percibidas visualmente que expresan ese hecho.

Fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira.

El tiempo corre y pasa, y sólo la muerte consigue atraparlo.

La fotografía es una cuchilla que atrapa en la eternidad el instante que la deslumbra.

Henri Cartier-Bresson. Biografía.

Henri Cartier-Bresson nace el 22 de Agosto de 1908 en Chanteloup, cerca de París. Después de realizar los estudios secundarios, se apasiona por la pintura y las ideas de los surrealistas, y estudia arte con André Lhote (1927-1928). En 1930 parte para Costa de Marfil, donde permanece casi un año.

Al regresar a Francia, comienza a practicar la fotografía y expone en la galería Julien Levy, en Nueva York (1932), y después en Madrid. En 1934 viaja durante un año por México y en 1935 se instala en Estados Unidos, donde se interesa por el cine influido por Paul Strand. Ese mismo año regresa a rancia y se convierte en ayudante de Jean Renoir. En 1940 cae prisionero y es enviado a un campo de Alemania; tras dos intentos de evasión, en febrero de 1943 consigue finalmente escapar y regresa a Francia, donde se une a la Resistencia. Durante este año, también realiza retratos de artistas y escritores.

Después de la Liberación, rueda Le retour, documenta dedicado al retorno d elos deportados. En 1946 viaja de nuevo a Estados unidos para asistir a la exposición «póstuma» que el MoMA (Museum of Modern Art) ha dedicido dedicarle, creyendo que había muerto en la guerra. En 1947, con Robert Capa, Dadvid Seymour y George Rodger funda Magnum Photos. Un año más tarde viaja a Asia (India, China e Indonesia).

Vuelve a Francia en 1952 y posteriormente se traslada a la URSS: es el primer fotógrafo occidental autorizado a viajar por el territorio soviético. Siguen varios viajes de larga duración por la República Popular China, Cuba, México, Canadá y Japón. en 1970, el Grand Palais le dedica una exposición titulada En Francia. Cuatro años después, vuelve a dedicarse al dibujo.

En 1981 se le concede en Francia el Gran Premio Nacional de Fotografía y en 1986 recibe en Palermo el Premio Novecento. Con su mujer, Martine Franck, y su hija Mélanie, decide crear una fundación, que en 2002 es reconocida de utilidad pública por el Gobierno francés y abre sus puertas en 2003. El mismo año, la Biblioteca Nacional de Francia le dedica una importante exposición retrospectiva.

Henri Cartier-Bresson muere el 3 de Agosto de 2004 en la casa familiar de Provenza. Tenía noventa y cinco años.

Enlaces de interés

Web Magnun sobre Henri Cartier-Bresson

Web de sun fundación