Estación naval de Maó

Estación naval de Maó

En Marzo del 2015 organizamos se organizó otra salida fotográfica por parte del fotoclub Revelartfotografía. En este caso a la Estación naval de Maó. La salida tuvo lugar el domingo 22 de Marzo, a las 10 de la mañana. Inicialmente quedamos en el polideportivo de Maó para organizar cohces, a fin de evitar la acumulación en el parking. La excursión era abierta a todo el público, así que los socios nos encontramos muy bien acompañados.

El día se levantó tristón, encapotado y acompañado de una llovizna perpetua, aunque por suerte nos respetó en parte de la salida. Después de dejar los coches en el parking de la estación naval de Maó, nos fuimos directamnete a los túneles subtenrráneos. Nos explicaron el funcionamiento y la longitud de los mismos, mientras hicimos algunas fotografías a objetos y herramientas antiguas. Alguna de las fotos fueron fantásticas, como podéis observar en la galería adjunta.

Finalizado la visita por los túneles, nos dispusimos a realizar las fotos en el exterior de la estación naval de Maó. Aprovechando las maravillosas vistas que nos ofrece el puerto de Mahón desde la otra parte. La sesión fotográfica fue intensa, con muchas fotos por realizar, e incluso nos quedamos con las ganas de continuar durante un par de horas más.

Fotos estación Naval de Maó

Xiscu Avilés

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Mikel Llambías

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Víctor Rúa

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La Estación Naval de Maó. Un patrimonio arquitectónico a conservar

Un patrimonio apenas conocido

La Base o Estación Naval de Maó, en la isla de Menorca, preserva un patrimonio arquitectónico muy interesante, vinculado a la historia marítima: parte de un arsenal británico del s. XVIII. Como es sabido, los británicos llegan a la isla en septiembre de 1708 y a partir de esa fecha el puerto de Maó se convirtió en refugio, fondeadero, arsenal y astillero de la Royal Navy en el Mediterráneo. Se trata del primer periodo de soberanía británica sobre la isla, la denominada Primera Dominación, que perdurará hasta 1756. La utilización de las instalaciones preexistente en Maó no era una buena solución a medio y largo plazo, de forma que en 1724 se inició la construcción en la riba norte del puerto, de lo que será el Arsenal de Maó. La profundidad era más que suficiente y la playa permitía las operaciones de carenado; además la zona quedaba protegida por una pequeña isla o islote casi pegado a la costa y que ha recibido a lo largo de su historia diversos nombres antes del actual de Pinto: isla de Mahón, “S’Illa des Gegants”, de Pintot, Peinte, Isle du Carenage, y en época británica Saffron Island o Isla del Azafrán.
En 1756 los franceses desembarcaron en la isla y acabaron por rendirla, dando paso a un corto de dominación gala. Por el Tratado de Paris en 1763, Menorca volvió a manos británicas para comenzar la Segunda Dominación. Es en este momento es cuando se hace la gran transformación del arsenal con la habilitación de la isla Pinto como centro de operaciones del astillero.

Hospital Naval construido en el s. XVIII en la isla del Rey. Estación Naval de Maó
Hospital Naval construido en el s. XVIII en la isla del Rey. Estación naval de Maó
Cementerio de los Ingleses, donde están enterrados marineros de diferentes países que utilizaron la Base Naval en el s. XIX. Estación Naval de Maó
Cementerio de los Ingleses, donde están enterrados marineros de diferentes países que utilizaron la Estación Naval de Maó en el s. XIX

Su perímetro fue rodeado con ocho muelles que le dieron la forma octogonal visible hoy. La columna vertebral eran (y son) unos edificios rematados por una torre con un reloj y que representar un conjunto de exquisito gusto que casi hace olvidar su origen militar. La isla quedaba unida a tierra firme mediante un pequeño puente, y en la ribera se hicieron también algunas ampliaciones, que incluían por fin una pequeña rampa o varadero. Más tarde el perímetro del arsenal quedó delimitado
por una estructura defensiva no muy sólida que era más un cerramiento que no una muralla y que fue inaugurada en 1778. Hacia 1774 las obras habían acabado, y el arsenal de Maó se había convertido en la mejor base británica en ultramar. Sin embargo este momento de grandeza no tendría continuidad, ya que al pasar la isla a dominio español a principios del s. XIX el complejo naval perdió la oportunidad de entrar en la era industrial como sí sucedió con Gibraltar o Malta. El Segundo Dominio británico acabó en 1782, cuando el Tratado de Versalles reconoció la soberanía española sobre la isla, pero en el marco de la guerra contra la Francia revolucionaria un cuerpo expedicionario inglés desembarcó en la isla en 1798 y produjo una nueva ocupación británica, la llamada Tercera Dominación.
Pero desde la ocupación de Malta en 1800, Mahón había perdido ya para los ingleses gran parte de su atractivo como puerto estratégico y en 1802 la isla y con ella el arsenal volvió definitivamente a manos españolas. En manos españolas, la historia del arsenal pasó por diversas vicisitudes, incluyendo el uso constructores particulares o por el Mediterranean Squadron de la US Navy y la escuadra holandesa. La Armada española no mostró apenas interés por el arsenal hasta que en 1915 se impulsó un proyecto para establecer en Maó una base de sumergibles, a la que se unió más tarde un destacamento de la Aeronáutica Naval.
En la segunda mitad del siglo XX la base sufrió sus últimas transformaciones importantes hasta su virtual abandono en los últimos años del siglo.

Evolución de la Estación Naval de Maó desde 1700 a 2011
Evolución de la Estación Naval de Maó desde 1700 a 2011

La situación, hoy.

Pese a su aparente inactividad, el Ministerio de Defensa español no ha abandonado esta instalación naval y ha manifestado en diversas ocasiones que la Estación Naval de Maó sigue siendo una instalación de interés para la defensa nacional.  Sin embargo, el Ministerio firmó en 2005 un acuerdo con la Autoridad Portuaria de Maó para permitir el uso de algunas áreas para el servicio de buques mercantes, especialmente cruceros, y para una reorganización del área en diversos sentidos.  También se llegó a un acuerdo, ese mismo año, con la asociación cultural Amics de la Mar-Port de Maó, para permitir el uso lúdico-cultural de una parte del antiguo arsenal británico.  Del conjunto de la estación baval de Maó, con sus diferentes muelles, depósitos, talleres, etc., la zona de la Isla de Pinto es la más claramente definida y susceptible de se r vinculada a usos culturales, mientras que otras áreas se vinculan directamente al tráfico portuario o son objeto de atención de otros intereses. Así, la isla de Pinto y zonas adyacentes se hallan actualmente, en cierto sentido, bajo la tutela de dicha asociación, que no sólo se ocupa del mantenimiento de los edificios, sino que llevan a cabo una encomiable labor de recuperación de patrimonio flotante y, de forma destacada, una interesante labor de divulgación de lo que es el patrimonio marítimo. En aquel espacio se han restaurado diferentes embarcaciones, desde llaguts de pesca a botes tráfico portuario, pasando por todo tipo de embarcaciones de recreo.

Barcos atracados en los muelles comerciales. Al fondo la Estación Naval de Maó (primera mitad s. XX)

Barcos atracados en los muelles comerciales. Al fondo la Estación Naval de Maó  (primera mitad s. XX)

Una llamada de atención: los casos de La Carraca, Ferrol y Cartagena

La estación naval de Maó se halla, aunque a una escala menor, en un proceso similar al de otras instalaciones navales españolas que han perdido totalmente o en parte su uso original y se han enfrentado a procesos de reconversión. Dichos procesos pueden poner en peligro el patrimonio histórico vinculado a los arsenales históricos, como demuestran tres ejemplos diferentes que pueden y deben ser tenidos en cuenta en el momento de reflexionar sobre el futuro de Port-Maó.
Hay tres equipamientos navales en proceso de cambio que, partiendo de un mismo punto, viven situaciones distintas.6 El caso más claro y esperanzador es el del arsenal de Ferrol, declarado Bien de Interés Cultural en 1994 y propuesto como Patrimonio Mundial.7 Juan Antonio Rodríguez-Villasante, miembro del consejo de Icomos, ha publicado diferentes trabajos sobre este asunto y se ha erigido en uno de sus principales defensores. Así, hoy por hoy, podemos ser optimistas en cuanto a la preservación de su integridad. Un caso preocupante pero todavía no dramático es el de La Carraca, en Cádiz, donde el principal problema es un relativo abandono. Sin embargo, hay lugar para la esperanza ya el nuevo Plan General de Ordenación Urbana propone la inclusión, en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz, del arsenal de La Carraca tanto en la categoría de conjunto histórico como en la de lugar de interés industrial.

Por el contrario, el caso más sangrante es el de Cartagena, donde se han producido ya agresiones irreversibles contra el patrimonio. A finales del año 2000 se realizaron en el interior del Arsenal unas obras en los muelles de atraque correspondientes a la base de submarinos de Cartagena, que destruyeron los últimos vestigios de los conocidos como Diques de Sebastián Feringán, la obra de ingeniería militar ilustrada más importante de la costa mediterránea española del siglo XVIII. Los diques de Feringán fueron, además, el lugar donde, tal vez por primera vez, se aplicó la máquina de vapor en España. A la destrucción del patrimonio se añade la ofensa de que restos del dique aparecieron en un anticuario y en distintos vertederos de Cartagena. En noviembre de 2004 se presentaron denuncias contra cinco ex altos cargos del Ministerio de Defensa por un presunto delito contra el patrimonio histórico. El juez instructor consideró que los diques formaban parte del Bien de Interés Cultural que forma el casco histórico de Cartagena.

Estos tres casos, al que debemos añadir el de la estación naval de Maó y otros elementos menores dispersos por la geografía española, demuestran que existe un peligro real para el patrimonio naval debido, entre otras cosas, a la inexistencia de una política definida sobre su preservación y a la diversidad de agentes implicados.

Instalaciones y muelles del s. XX de la Estación Naval de Maó

Instalaciones y muelles del s. XX de la Estación Naval de Maó

¿Museo o centro de cultura marítima?

Volviendo a Menorca y a su futuro, sobre los posibles usos que pueden darse a las diversas instalaciones puede releerse lo dicho en Garcia (2001). Aquí nos centramos en una de las propuestas, reiterada recientemente por el propio ayuntamiento, de utilizar parte del patrimonio arquitectónico de la estación baval de Maó para albergar un museo naval.10 En realidad debería matizarse si es deseable un museo naval, donde probablemente el centro de atención sería la historia militar en su relación con la mar, o si se debe optar por un museo marítimo, en el que se daría más importancia a la cultura marítima menorquina en general.

La ubicación para un museo relacionado con el mar es ideal. Encontramos, concentrados en el espacio limitado de la isla Pinto, el mayor número de edificios de interés histórico, de forma que el conjunto es susceptible de ser recuperado sin grandes problemas e incluso también hay grandes posibilidades de reconstruir elementos desaparecidos del viejo arsenal. Los edificios de la Isla Pinto representan el mejor momento del astillero y tal vez el mejor momento de la marina menorquina. Las inevitables modificaciones que sobre el proyecto original británico de mediados del s. XVIII pueden verse hoy no menoscaban el valor del conjunto. En los países con una gran cultura marítima un arsenal tiene un alto valor simbólico y psicológico, es el recuerdo de una potencia y de una grandeza del pasado. No es este el caso del arsenal de Maó. Sin embargo, también es cierto que pocas cosas pueden simbolizar y representar mejor el pasado marítimo de Maó (e incluso que la misma Menorca) que el viejo arsenal.
En él podrían explicarse, en sentido amplio, todos los capítulos y aspectos de la historia de Maó, lo que permite apostar por convertir estas instalaciones en un referente, un punto de reunión de iniciativas culturales diversas más allá de una propuesta museística.

Desde el punto de vista temático, podrían crearse ámbitos dedicados a todos los aspectos de la vida marítima menorquina: el arsenal y la construcción naval, la Marina de Guerra, la pesca, el comercio marítimo, el puerto, el lazareto, etc. Es decir, que el centro histórico en el Arsenal puede hacer de catalizador de muchas de las actividades relacionadas con el patrimonio marítimo que se realizan en la isla y, más allá, también puede actuar como punto de encuentro para iniciativas dispersas en otros campos de la cultura; en otros lugares los antiguos arsenales se convierten a menudo en escenarios perfectos para manifestaciones artísticas como la música, la danza, etc.

Operaciones parecidas han sido exitosas en otros lugares, especialmente cuando se trabaja en embarcaciones tradicionales con técnicas ancestrales, o cuando se permite al público contemplar trabajos que raramente son conocidos por la gente común. Sin duda será necesaria una fuerte inversión inicial para poner en marcha un proyecto de estas características, pero antes de afrontar los problemas financieros es preciso responder claramente tres preguntas: qué se quiera hacer, cómo se hará y quién será el gestor del proyecto. El reto, en todo caso, es plantear una propuesta interesante y viable, basada en un conocimiento profundo del pasado y en una reflexión reposada sobre el futuro. Y mientras tanto, mantener una cierta vigilancia para este patrimonio no se pierda como ya ha sucedido en otros lugares.

Edificios de la isla de Pinto, núcleo inicial del s. XVIII de la Estación Naval de Maó.

Edificios de la isla de Pinto, núcleo inicial del s. XVIII de la Estacoión Naval de Maó

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